En un bol grande, mezcla la harina, azúcar, levadura seca, sal y canela.
Agrega la leche, agua, huevos, puré de calabaza y mantequilla derretida. Mezcla para incorporar y amasa hasta que la masa esté suave, un poco pegajosa pero elástica y se despegue de los lados del bol.
Traslada la masa a un bol engrasado, cubre con plástico y deja leudar durante aproximadamente 1 hora en un lugar cálido hasta que doble su volumen.
Amasa la masa y divídela en 2 partes iguales. Forma bolitas. En una superficie enharinada, extiende cada parte en un círculo de 38-40 cm con un rodillo.
Con la parte trasera de una cuchara o espátula, esparce 2 cucharadas (30 g) de mantequilla suavizada sobre cada masa estirada.
Usa un cortapastas para cortar 12 triángulos iguales (como cortar una pizza).
Haz una pequeña ranura en el centro de la base de cada triángulo.
Enrolla cada triángulo formando una media luna, comenzando desde el borde exterior del triángulo.
Una vez enrollado, colócalo en una bandeja de horno forrada con papel de hornear, con la punta hacia abajo y debajo del rulo. Repite con los triángulos restantes.
Cubre con un paño y deja reposar durante unos 20-30 minutos.
Mientras tanto, precalienta el horno a 200°C.
Hornea los rollos en media luna durante 14-18 minutos hasta que estén inflados y dorados.
Mientras aún estén calientes, derrite otra 1½ cucharada (20 g) de mantequilla y pinta la parte superior de los rolls.
Déjalos enfriar unos minutos antes de servir.