Naranjas y mandarinas

VerdeGusto
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Agrumi

Naranjas, mandarinas y limones: son las frutas más ricas en vitamina C, entre los antioxidantes y nutracéuticos más importantes. Útiles para la salud y las defensas inmunitarias, protegen al organismo de las enfermedades de resfriado y son una valiosa ayuda para mantener la piel elástica y joven.

El Naranjo (Citrus x sinensis) pertenece al género Citrus y a la familia de las rutáceas. Híbrido antiguo (cultivado desde hace siglos como especie propia) probablemente originario de Indochina, es una planta perenne, que alcanza hasta 10 metros de altura, con hojas resistentes, flores blancas y fragantes. Se cultiva en muchas áreas del Mediterráneo (en Italia especialmente en Sicilia).

La naranja (el fruto del naranjo) tiene por fuera una cáscara (pericarpio), que inicialmente es de color verde y luego, al madurar, se vuelve amarilla, naranja o roja (por ejemplo, naranja roja de Sicilia IGP). La parte interna (endocarpio) es carnosa y está dividida en gajos llenos de jugo que contiene ácido cítrico, azúcares, vitaminas (especialmente C), calcio, fósforo, potasio, hierro y selenio. El ácido cítrico tiene una función importante en el cuerpo humano, que es reducir el pH, disminuyendo la acidez de la orina y previniendo la formación de cálculos renales.

Pero las acciones saludables que las naranjas ejercen a nuestro favor son muchas. Riquísimas en vitamina C, ayudan a la absorción de hierro y por tanto a la formación de glóbulos rojos, aumentan las defensas inmunitarias contra virus y bacterias y ejercen una acción antiestrés. Previenen la aparición de tumores gracias a la fuerte acción antioxidante de los bioflavonoides y terpenos que actúan sobre los radicales libres.

Los flavonoides contienen betacaroteno y otros carotenoides que incluyen antocianinas (sustancias que aportan el color rojo), que tienen un efecto beneficioso contra la fragilidad capilar y contra todos los estados inflamatorios. Los terpenos tienen el mérito de provocar una disminución de tumores de colon, recto y mama cuando se consumen en una dieta rica en frutas y verduras.

Entre los terpenos, el más importante es el limoneno, que también se encuentra en la cáscara de limones y pomelos, y que actúa contra el cáncer de mama porque contrarresta los efectos de los estrógenos. En un estudio realizado por la doctora Adriana Albini (responsable de la investigación oncológica en el Polo Científico y Tecnológico IRCCS MultiMedica de Milán) se descubrió que un derivado sintético de los terpenos oleanólicos, llamado CDDO-Me, es un potente compuesto antiangiogénico y antiinflamatorio.
Los datos relativos a este estudio serán publicados en “Molecular Cancer Therapeutics”, y muestran que el compuesto resultó efectivo in vitro y in vivo, en ratones sin efectos tóxicos, tanto que Michael Sporn, experto estadounidense en quimioprevención de la Dartmouth Medical School, está promoviendo estudios clínicos en EE.UU. para diversas neoplasias.

La fibra blanca contenida bajo la cáscara (rica en flavonoides) regula la absorción de azúcares y grasas evitando la diabetes, la arteriosclerosis; además favorece el tránsito intestinal.
La naranja también ofrece soluciones fáciles para pequeñas emergencias como, por ejemplo, las gingivitis (enjuagues con el jugo). La infusión de la cáscara tiene propiedades aperitivas y digestivas.

Quienes consumen muchos cítricos están menos expuestos al riesgo de tumores, especialmente de estómago y esófago. Esto gracias al elevado contenido de polifenoles y terpenos, que tienen la capacidad de bloquear el crecimiento de células tumorales. Son ricos en pectina, una sustancia que ayuda a mantener bajo el colesterol malo. Además, tienen una acción fortalecedora para los capilares venosos y las paredes celulares, favoreciendo la circulación. El limón también es conocido por sus propiedades astringentes y es excelente en caso de diarrea y para eliminar dolores derivados.

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