Los tomates (mejor si están cocidos) tienen el mayor contenido de licopeno, un potente antioxidante útil para combatir el envejecimiento celular, las enfermedades cardiovasculares y algunas formas de cáncer como el de próstata, aparato digestivo, cuello uterino o cérvix, mama.
El tomate protege al organismo contra enfermedades neurológicas como el Alzheimer y la enfermedad de Parkinson. Un estudio estadounidense demostró una reducción del 35% del riesgo de cáncer de próstata en hombres que consumían 10 o más porciones de derivados del tomate por semana. La absorción del licopeno aumenta con la cocción ya que al aumentar la temperatura aumenta su biodisponibilidad.
