Cómo eliminar el azúcar y corregir la carga glucémica en la dieta

Eliminar el consumo de azúcar y sustituir los carbohidratos refinados por integrales es un paso decisivo para mejorar nuestra salud.


Antonio Camera
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Zucchero e uova - Foto di Tonda Tran

Alimentos calóricos

Chocolate

Cuando se piensa en un snack dulce para una merienda, a menudo la primera solución que viene a la mente es el chocolate. El alimento más amado pero que a menudo no favorece la línea. Para no renunciar a esta delicia, en la preparación de postres es bueno elegir siempre el chocolate tipo oscuro, con una alta concentración de cacao. Esta es la variedad de chocolate menos calórica pero que aún requiere atención en la dosificación. Para recetas ligeras es conveniente evitar el de leche y sobre todo el blanco, el más nocivo para la salud de nuestro organismo por la presencia de azúcares y sustancias grasas.

Huevo

También el huevo sufre por su poder calórico. Para poder ligar todos los ingredientes en la preparación de postres, el ingrediente principal es el huevo. Es difícil imaginar la masa de un postre sin este elemento esencial, pero puede utilizarse de manera diferente, eliminando la yema, la parte más calórica. O bien se puede optar por una cucharada de mezcla de fécula y agua, en sustitución de un huevo. También existe una fruta que posee gran poder aglutinante: el plátano. Con este sin embargo hay que tener cuidado con su sabor intenso que podría definitivamente modificar el gusto del postre.

Azúcar

Todos conocemos el poder endulzante del azúcar pero también el aporte calórico de este elemento. Para no renunciar a momentos de dulzura es posible sustituir el azúcar blanco refinado por el de caña integral, trabajado de manera natural manteniendo sus propiedades nutritivas. Una alternativa válida puede ser también la miel o algún jarabe, como el de arce o de malta. Si se desea optar por una solución aún más natural y orgánica es mejor sustituir el azúcar por fruta, ya sea fresca o seca, que triturada o licuada puede añadirse a la masa del postre.

El azúcar, sin embargo, es un peligro sutil para nuestra salud por la carga glicémica excesiva de los alimentos! Para fortalecer nuestro organismo y protegerlo de los factores que vamos a describir en las siguientes líneas es oportuno (eufemismo que significa urgente y prioritario) adoptar los siguientes hábitos:

  1. consumir solo alimentos integrales (y cuando se habla de “alimento integral” es importante que sea orgánico, porque las moléculas químicas usadas en agricultura se depositan precisamente en las partes externas de la planta y, si nos encontramos en la situación de tener que elegir entre un producto orgánico refinado y uno integral no orgánico, casi siempre es preferible optar por el integral. Lo mejor sería el alimento micorrizado, que además de protegernos de la química también nos protege de toxinas, metales pesados y nitratos aumentando las vitaminas y otros antioxidantes.
  2. eliminar de la dieta total e inmediatamente al menos el azúcar refinado!
  3. consumir lo más posible alimentos funcionales, es decir alimentos en los que se disminuyan los ingredientes como los carbohidratos, insertando en su lugar proteínas preferiblemente vegetales. Por ejemplo proteínas separadas de arroz, legumbres o frutos secos. Existen con estas características muchos productos de panadería, pan y pasta.
  4. consumir alimentos y/o fitonutrientes que regulan la señal insulínica como la canela, el ginseng, el lúpulo, el resveratrol (en el jugo de uva roja y vino tinto), el té verde, la quercetina y la berberina. La quercetina se encuentra en la uva roja y en el vino tinto, en el alcaparra (la planta que contiene la mayor cantidad respecto al peso), en la cebolla roja, en el el verde, en los arándanos, en las manzanas, en el propóleo, en el apio. La berberina se encuentra en los frutos del agracejo.

El consumo excesivo de carbohidratos refinados (no integrales) y de azúcares simples está relacionado con muchas patologías, entre ellas obesidad, diabetes, hiperinsulinemia y resistencia a la insulina, síndrome metabólico, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, dislipidemias, síndrome de ovario poliquístico, acné, gota y algunas formas de cáncer (colon, mama, próstata).

El consumo anual de azúcar en el Reino Unido aumentó de 6.8Kg per cápita en 1815 a 54.5Kg en 1970. En Estados Unidos, el consumo de azúcar en 2000 llegó a 69.1Kg por año. El problema no es solo el consumo consciente de azúcar, sino también el que se produce sin que el consumidor lo sepa. El azúcar está, de hecho, añadido en muchísimos productos envasados, incluyendo bebidas, meriendas, caramelos, condimentos e incluso en el salmón ahumado y en la mostaza.Eliminar el consumo de azúcar y sustituir los carbohidratos refinados por integrales es un paso decisivo para mejorar nuestra salud.

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